Todo es sorprendente en el nuevo Morgans, el Mondrian South Beach de Miami. El último de los grandes hoteles boutique de la cadena del promotor
Ian Schrager, diseñado íntegramente por Marcel Wanders, cuenta con una tienda automática, una especie de vending-machine sobredimensionada que despacha, con cargo a la tarjeta de crédito, todo tipo de artículos y servicios.
La selección de productos, ninguno de ellos comestible, ha sido comisariada por el director creativo de Morgans, Kim Walter, e incluye best-sellers como sus camisetas anti-recesión, o las gafas corazón de Fred Flair; piezas de joyería como las esposas de oro de Kiki de Montparnasse, o los collares del artista Kiel Mead; un Rolls Royce Silver Shadow en alquiler, o el Package Masochist del spa del hotel.
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